Digitalizarse o morir

La transformación digital es un hecho tanto para las empresas como para las personas. Desde la aparición de la pandemia hemos visto como, sobre todo las empresas, han tenido que digitalizarse a contrarreloj. Este paso, aunque a veces pueda parecer sencillo, no lo es tanto. Muchas empresas han conseguido hacerlo, otras siguen en proceso de transformación y algunas se han quedado atrás y les está costando mucho adaptarse a esta “nueva era digital”.

No todo es tan sencillo como parece pero esto podría ayudarte en tu proceso de digitalización:

1. Plan de actuación: para poder iniciar la digitalización de cualquier empresa es necesario tener muy claros los objetivos y los posibles pasos a dar para materializarlos. Para ello, es necesario tener un plan, estructurado y organizado, que nos permita implantar de manera gradual las diferentes fases, marcando la previsión de tiempos para cada una. Esto, aunque terminemos por no cumplirlo al dedillo nos facilitará el cumplimiento de nuestros objetivos.

2. Concienciar/Informar: lo más importante cuando se inicia el proceso de digitalización es que los trabajadores sean los primeros conocer los planes de la empresa. Tener una reunión informativa sobre cómo les va a afectar en su día a día es imprescindible para que sean parte activa y colaboradora del cambio. También es muy importante darles todas las herramientas necesarias para no tener ningún problema a la hora de ir incorporando estos nuevos métodos y avances en sus rutinas y formarles en las diferentes herramientas digitales para que puedan manejarlas. Parece obvio, pero es muy importante velar porque todos los empleados dispongan de los mismos conocimientos para que ninguno se quede atrás.

 

3. Analizar los resultados que se esperan obtener: debe crearse una “figura” que sea la encargada de gestionar y garantizar el cumplimiento del plan de acción. Será la que analice los resultados de cada etapa y si son los esperados dará luz verde para que se pueda implantar la segunda fase y así sucesivamente. Es muy importante ir midiendo los resultados en cada paso para garantizar el éxito de la transformación digital de la empresa. 

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IN MEMÓRIAM

José Rosón fue un hombre insaciable en su afán de aprender e innovar,  virtudes propias de los grandes sabios, y además, generoso con su sabiduría, que compartía con desinterés. Los que estuvimos cerca de él, tuvimos el grandísimo privilegio de aprender muchas de sus virtudes que ya nos pertenecen a modo de legado y que recibimos con honor y responsabilidad. Nos llena de orgullo y satisfacción el haberle tenido como padre y por ello damos gracias a Dios.

Muchos de los que le conocieron compartiran con nosotros la opinión de que una de sus mayores cualidades era su capacidad de visualizar y proyectar el futuro. Él mismo fue un avance de sus tiempos ya que aunque vivió la mayor parte de su vida en el siglo XX constituye el modelo de humanista del siglo XXI con muchos de los atributos necesarios para hacer frente a los tiempos cambiantes que vivimos: tolerancia, visión global, afán de superación y mejora,  una imaginación sin limites, un liderazgo natural para ilusionar y conciliar, buen juicio, compromiso… Era además un gran admirador de los valores femeninos y de la importancia de su participación activa en la sociedad.

D. José buscaba la Excelencia y tenía la capacidad de hacer que las cosas fueran excelentes. Siempre pensaba en grande y nos hacía sentir grandes a los que estábamos con él, sin perder nuestra sencillez. Nos protegía, sin agobiarnos; nos motivaba, sin empujarnos; nos educó con el ejemplo en valores y ética.

Fue un placer coincidir con él en esta vida; un regalo de Dios tenerle como padre, una gran suerte contar con él como consejero y el mayor lujo del mundo, tenerle como amigo, el mejor.

Luchador hasta el final, positivo y vitalista, en sus últimos años libró una durísima guerra que fue su enfermedad y aun en esos terribles momentos, los que estuvimos a su lado continuamos aprendiendo.  Nos enseñó con maestría ejemplar cómo enfrentar los obstáculos de la vida, con fortaleza, templanza, prudencia y justicia.

Decimos adiós a un caballero; a un Hombre Bueno, con mayúsculas; no sólo bueno en el sentido de bondad, que también, sino  por su integridad y ejemplo del buen hacer.

Ara Rosón de Beas,

Madrid 22 de octubre de 2009